Elegir un calefont a gas implica considerar mucho más que el tamaño o la capacidad del equipo. Uno de los factores que más influye en el rendimiento, el costo de uso y la instalación es el tipo de combustible disponible en la vivienda. Tanto el gas natural como el gas licuado permiten obtener agua caliente de forma eficiente, pero cada uno presenta características que conviene analizar antes de tomar una decisión.
Conocer las diferencias entre ambos sistemas ayuda a seleccionar el calefont más adecuado según las necesidades del hogar. Además del tipo de suministro, también es importante evaluar el consumo diario de agua caliente, las condiciones de instalación y el mantenimiento que requerirá el equipo para garantizar un funcionamiento seguro.
¿Cuál es la diferencia entre un calefont a gas natural y uno a gas licuado?
La principal diferencia está en el combustible que utiliza cada equipo. El gas natural se distribuye mediante una red domiciliaria, por lo que el suministro es continuo y no depende del reemplazo de cilindros o estanques. Esto lo convierte en una alternativa muy cómoda para viviendas ubicadas en zonas con acceso a la red.
El gas licuado, también conocido como GLP, se almacena en cilindros o estanques y se utiliza principalmente en sectores donde no existe conexión a gas natural. Aunque requiere reponer el combustible periódicamente, ofrece una solución eficiente y ampliamente disponible para casas y departamentos.
Cada calefont está diseñado para funcionar con un tipo específico de gas, por lo que no es recomendable utilizar un equipo preparado para gas natural con gas licuado, ni viceversa. En algunos casos es posible realizar una conversión mediante kits especiales, pero siempre debe ser efectuada por un técnico autorizado.
Ventajas y desventajas del calefont a gas natural

Uno de los principales beneficios del gas natural es la continuidad del suministro. Al estar conectado a una red, no existe la preocupación de quedarse sin combustible durante el uso cotidiano, lo que aporta mayor comodidad para toda la familia.
Además, en muchas ciudades el costo por consumo suele ser inferior al del gas licuado, especialmente en hogares donde el uso de agua caliente es frecuente. Esto puede traducirse en un ahorro importante a largo plazo, sobre todo en viviendas con varios integrantes.
Sin embargo, el gas natural solo está disponible en zonas donde existe infraestructura de distribución. Si la vivienda no cuenta con conexión a la red, la instalación puede no ser viable o implicar costos elevados.
Ventajas y desventajas del calefont a gas licuado

El principal atractivo del gas licuado es su versatilidad. Al utilizar cilindros o estanques, puede instalarse prácticamente en cualquier vivienda, incluso en sectores rurales o alejados de las redes de distribución.
Esta característica convierte al calefont a gas licuado en una excelente alternativa para casas ubicadas fuera de los centros urbanos. Además, la instalación suele resultar sencilla cuando ya existe un sistema de suministro mediante cilindros.
Como contraparte, es necesario controlar periódicamente el nivel de combustible para evitar quedarse sin agua caliente de forma inesperada. El costo del gas licuado también puede variar según la temporada y la región, por lo que los gastos de funcionamiento pueden ser superiores en comparación con el gas natural.
¿Qué calefont elegir según tu hogar y consumo?
La elección del calefont depende principalmente del tipo de suministro disponible en la vivienda. Si existe conexión a gas natural, normalmente esa será la opción más conveniente por comodidad y costo operativo.
En cambio, cuando la vivienda utiliza cilindros o estanques, el calefont para gas licuado será la alternativa adecuada. Antes de comprar, también conviene analizar la cantidad de personas que viven en el hogar y cuántos puntos de agua caliente pueden utilizarse al mismo tiempo.
La capacidad del calefont, medida en litros por minuto, es otro aspecto fundamental. Los modelos de menor capacidad funcionan correctamente en departamentos pequeños o viviendas con uno o dos habitantes, mientras que las familias numerosas suelen necesitar equipos capaces de abastecer varias duchas o grifos simultáneamente.
Elegir un equipo demasiado pequeño puede provocar variaciones de temperatura cuando aumenta la demanda de agua caliente, mientras que un modelo sobredimensionado podría representar un gasto innecesario.
Tipos de calefonts disponibles para cada tipo de gas
Tanto los calefonts para gas natural como los de gas licuado pueden encontrarse con diferentes tecnologías de funcionamiento. Una de las más conocidas es el calefón tiro natural, que utiliza la ventilación del ambiente para evacuar los gases generados durante la combustión.
También existen los calefones tiro forzado, que incorporan un ventilador para expulsar los gases hacia el exterior mediante un ducto. Este sistema ofrece mayores niveles de seguridad y suele recomendarse cuando las condiciones de ventilación son más limitadas.
Otra alternativa muy popular es el calefón ionizado, que elimina la llama piloto permanente y se enciende automáticamente al abrir una llave de agua caliente. Este sistema ayuda a reducir el consumo de combustible y mejora la eficiencia energética, ya que solo utiliza gas durante el funcionamiento del equipo.
La elección entre estas tecnologías dependerá de las características de la vivienda, la normativa local y las recomendaciones del fabricante.
Consejos para una instalación y mantenimiento seguros
La seguridad debe ser una prioridad durante la instalación de cualquier calefont. Independientemente del tipo de gas utilizado, el montaje debe cumplir con las normas técnicas correspondientes y realizarse mediante un profesional autorizado.
Una instalación correcta garantiza que las conexiones de agua y gas funcionen adecuadamente, además de asegurar una evacuación eficiente de los gases de combustión. También permite comprobar que la ventilación del lugar sea suficiente para el modelo seleccionado.
El mantenimiento periódico resulta igual de importante. Revisar quemadores, conexiones, válvulas y sistemas de seguridad ayuda a conservar el rendimiento del equipo y prevenir averías. Una limpieza preventiva también evita la acumulación de sarro y residuos que pueden disminuir la eficiencia del calefont con el paso del tiempo.
Calefont o caldera: ¿qué opción conviene?
Aunque ambos equipos utilizan gas como fuente de energía, cumplen funciones diferentes. El calefont está diseñado exclusivamente para producir agua caliente sanitaria destinada a duchas, lavamanos y cocina.
La caldera, en cambio, además de suministrar agua caliente, puede alimentar sistemas de calefacción mediante radiadores o piso radiante. Esto la convierte en una solución integral para viviendas ubicadas en zonas de bajas temperaturas.
Si el objetivo es contar únicamente con agua caliente para el uso diario, el calefont suele ser la opción más económica y sencilla de instalar. En cambio, quienes buscan calefacción central y un mayor confort térmico pueden encontrar en la caldera una inversión conveniente a largo plazo. La elección dependerá del presupuesto, el clima y las necesidades específicas de cada hogar.






